El jamón ibérico no es carne procesada
El reconocido nutricionista y médico endocrino Antonio Escribano defiende con firmeza que el jamón ibérico no es carne procesada, sino que debe ser catalogado como una matriz alimentaria de alta densidad nutricional y un auténtico alimento funcional.
En el marco del Congreso Mundial del Jamón, Escribano ha subrayado que este producto no puede compararse con ultraprocesados industriales, ya que su elaboración responde a un proceso de curación natural que preserva y potencia sus propiedades biológicas.
Según el experto, el jamón ibérico no es carne procesada porque constituye una estructura biológica compleja rica en péptidos bioactivos, aminoácidos esenciales y vitaminas cruciales como la B12, llegando a cubrir hasta el 70% de la ingesta diaria recomendada de esta última con apenas cien gramos.
El doctor insiste en que su consumo aporta beneficios directos al sistema cardiovascular, el sistema nervioso y el endotelio, diferenciándose radicalmente de otros derivados cárnicos que sufren transformaciones agresivas.
Al afirmar que el jamón ibérico no es carne procesada, Escribano busca desmitificar creencias erróneas y resaltar que estamos ante un «megaalimento» biodisponible que el cuerpo humano reconoce y metaboliza eficazmente desde hace milenios.
Su composición, rica en grasas insaturadas similares a las del aceite de oliva, lo convierte en un pilar de la dieta mediterránea que ayuda a prevenir enfermedades como el alzhéimer y la hipertensión.
En conclusión, el jamón ibérico no es carne procesada, sino un tesoro nutricional cuya ingesta equilibrada es fundamental para un estilo de vida saludable y para el rendimiento deportivo, aportando minerales esenciales como el hierro, el zinc y el magnesio en una forma natural que ninguna suplementación artificial puede igualar con la misma calidad.
El jamón ibérico en los deportistas
Kylian Mbappé, figura del Real Madrid, ha integrado en su régimen nutricional un pilar de la gastronomía española para potenciar su rendimiento físico. La importancia de el jamón ibérico en los deportistas radica en su excepcional aporte de proteínas de alto valor biológico y aminoácidos esenciales, fundamentales para la reparación de los tejidos y la construcción de masa muscular tras entrenamientos intensos.
Este alimento destaca por contener hierro de fácil absorción, que mejora el transporte de oxígeno, y vitaminas del grupo B, que optimizan el metabolismo energético. Además, las variedades de bellota ofrecen ácido oleico, una grasa saludable que beneficia la salud cardiovascular. Otros minerales clave presentes, como el zinc y el fósforo, refuerzan el sistema inmunológico y la capacidad de respuesta física.
No obstante, los expertos subrayan que su consumo debe ser moderado, recomendando raciones de unos 50 gramos un par de veces por semana para evitar el exceso de sal. Al combinarlo con vegetales y granos integrales, se convierte en un aliado estratégico que une placer culinario y eficiencia metabólica.
La dieta de élite de Mbappé demuestra que este producto es una herramienta valiosa para optimizar la recuperación y mantener el máximo nivel competitivo en el fútbol profesional.